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Ahorro y eficiencia

Etiqueta energética: cómo leerla y comparar electrodomésticos

La etiqueta energética es la herramienta más útil para comprar un electrodoméstico, si sabes leerla. Desde 2021 cambió de escala y muchos consumidores creen que los aparatos son peores. No lo son: la regla se ha vuelto más exigente.

Por Pedro Fernández Sánchez Actualizado el 3 min de lectura 5 fuentes citadas

En resumen

  • Desde el 1 de marzo de 2021 frigoríficos, lavadoras, lavavajillas y pantallas usan una escala de A a G sin los «+».
  • No hay equivalencia directa: un aparato que era A+++ puede aparecer hoy como B, C o inferior, porque cambiaron los ensayos y los requisitos.
  • Lo más útil no es la letra, sino el consumo en kWh que indica la etiqueta: con él calculas lo que te costará.
  • El código QR lleva a EPREL, la base de datos oficial europea con la ficha completa de cada modelo.

La etiqueta energética europea existe desde los años noventa y es obligatoria en los electrodomésticos y aparatos que regula la Unión Europea. Su idea es simple: que puedas comparar el consumo de dos modelos sin ser ingeniero. En 2021 se renovó por completo.

Qué cambió en 2021: adiós a los «+»

Con los años, casi todos los aparatos se habían acumulado en las clases A+, A++ y A+++, así que la etiqueta ya no servía para distinguir. Por eso la Comisión Europea la reescaló a una escala de A a G sin signos «+», empezando por:

Productos Etiqueta nueva desde
Frigoríficos y congeladores, lavadoras, lavasecadoras, lavavajillas, televisores y monitores 1 de marzo de 2021
Fuentes de luz (bombillas) 1 de septiembre de 2021
Secadoras de tambor 1 de julio de 2025

La clase A se dejó prácticamente vacía al principio, para que los aparatos más eficientes del futuro tengan sitio.

Un A+++ puede ser hoy un C

Como explica el Ministerio para la Transición Ecológica, no hay correlación directa entre la etiqueta antigua y la nueva: cambiaron los métodos de ensayo y los requisitos. Un aparato que antes era A+++ puede aparecer ahora como B, C o incluso inferior sin consumir más.

Los aires acondicionados, los calentadores y las calderas siguen, de momento, con sus etiquetas propias de escala con «+».

Las partes de la etiqueta

  1. Código QR: enlaza con la ficha del modelo en EPREL, la base de datos oficial europea de productos con etiqueta energética.
  2. Marca y modelo: comprueba que coincide con el aparato que vas a comprar.
  3. Escala de A a G con la clase del aparato marcada.
  4. Consumo de energía: el dato más útil. Según el aparato: - Frigoríficos: kWh/año. - Lavadoras y lavavajillas: kWh por cada 100 ciclos del programa Eco. - Televisores y monitores: kWh por cada 1.000 horas (SDR y HDR). - Bombillas: kWh por cada 1.000 horas.
  5. Pictogramas específicos: capacidad, agua por ciclo, duración del programa, ruido…

Cómo usar la etiqueta para comprar bien

Compara kWh, no letras

La letra compara eficiencia en relación con el tamaño o la capacidad. Un frigorífico enorme de clase C puede gastar más kWh que uno pequeño de clase D. Si lo que quieres es saber cuánto pagarás, mira los kWh.

Coste anual = kWh al año × precio del kWh con impuestos

Para lavadoras y lavavajillas: kWh por 100 ciclos ÷ 100 × ciclos al año.

Haz la cuenta de la diferencia

Dos lavavajillas

Modelo A: 54 kWh/100 ciclos. Modelo B: 75 kWh/100 ciclos. Con 250 lavados al año, el A gasta 135 kWh y el B 187,5 kWh: 52,5 kWh menos, unos 10 € al año con un kWh a 0,15 € más impuestos. En 12 años de vida, unos 120 €. Si el A cuesta 80 € más, compensa; si cuesta 300 € más, no por la energía.

Usa EPREL para ver la ficha completa

Escanea el QR o busca el modelo en EPREL. Ahí están todos los datos declarados por el fabricante: consumo, capacidad, ruido y, en muchos casos, la ficha de información del producto. Es útil para comparar modelos que en la tienda no tienen la etiqueta a la vista.

Cuidado con estas confusiones

  • «Clase A+++» en un aparato nuevo de 2026: si es un frigorífico, una lavadora o un lavavajillas, la etiqueta está desactualizada o es publicidad engañosa. Pide la etiqueta oficial.
  • Comparar la letra de una bombilla con la de una nevera: cada familia de productos tiene su propia escala y sus propios requisitos.
  • Fiarse del consumo «típico» de un folleto en vez del de la etiqueta.
  • Olvidar el uso real: la etiqueta mide en condiciones de laboratorio. Un frigorífico junto al horno o una lavadora siempre a 60 °C gastarán más.

Preguntas frecuentes

¿Quién controla que las etiquetas sean ciertas?

En España, el Ministerio para la Transición Ecológica coordina el etiquetado energético y las comunidades autónomas hacen la vigilancia de mercado. EPREL también sirve a las autoridades para detectar incumplimientos.

¿Los aparatos de segunda mano tienen que llevar etiqueta?

La obligación de exhibirla se aplica a los productos nuevos puestos a la venta. Si compras de segunda mano, busca el modelo en EPREL o en la ficha del fabricante.

¿Hay etiqueta para coches o viviendas?

No es la misma. Los coches tienen su propia etiqueta de consumo y emisiones, y las viviendas el certificado de eficiencia energética, con una escala parecida de A a G.

Fuentes y referencias

Datos contrastados con estas fuentes. Fecha de la última revisión: 23 de octubre de 2026.

  1. Comisión Europea — Focus: the improved EU energy label (nuevas etiquetas desde marzo de 2021)
  2. MITECO — Etiquetado energético
  3. CORDIS (Comisión Europea) — Herramientas para entender las nuevas etiquetas energéticas de la UE
  4. Comisión Europea — Etiqueta energética de pantallas electrónicas
  5. DOUE (vía BOE) — Reglamento Delegado (UE) 2023/2534 sobre el etiquetado de las secadoras de tambor

Escrito por Pedro Fernández Sánchez

Editor de Vatio Claro. Recopila y contrasta con fuentes oficiales (IDAE, CNMC, BOE, REE) cómo funciona la factura eléctrica y cuánto consume de verdad cada aparato de casa.

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